Asistencia espectacular en la conferencia de Fraga

Ayer organizada por la Asociación Sabina Blanca, se impartieron en Franga (Huesca) dos conferencias. Por la mañana para casi 1.000 alumnos de los institutos de la comarca, Un Viaje de Aprendizaje, donde Pedro García Aguado nos cuenta su historia. Por la tarde con una asistencia de más de 1.700 personas, la conferencia para padres Aprender a Educar.image image image image

¡Fraga está preocupada por la educación!

 

El filósofo y escritor José Antonio Marina, en la CEU-UCH: “En España no producimos anticuerpos para enfrentarnos a enfermedades sociales”

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Las intervenciones de José Antonio Marina y de Pedro García Aguado, conductor del programa Hermano Mayor, han puesto el broche final a la XXIII edición de las Jornadas sobre Drogodependencias, organizadas por la Concejalía de Sanidad de Valencia y la Universidad CEU Cardenal Herrera
Fomentar el esfuerzo, la perseverancia y el fortalecimiento de la autoestima de los jóvenes, son herramientas clave para educar en la prevención de las drogodependencias. Esta es una de las principales conclusiones de las conferencias que el catedrático de Filosofía José Antonio Marina y el conductor del programa Hermano Mayor Pedro García Aguado, han ofrecido en la Universidad CEU Cardenal Herrera, en el marco de la XXIII edición de las Jornadas sobre Drogodependencias.

El escritor y filósofo José Antonio Marina ha ofrecido la conferencia “La figura de la celebrity, ¿una oportunidad para la prevención?” en la que ha analizado la evolución de los referentes sociales desde antes de la era internet a los actuales. En su intervención, ha destacado que algunos de los ídolos de la diversión entre los jóvenes “no son modelos de nada, no tienen una influencia cultural potente” pero son imitados, y por eso ha destacado la importancia de conocer a quién damos prestigio, porque “la ejemplaridad propicia determinadas formas de conducta”.

Marina se ha mostrado crítico con la sociedad actual que tiene una “tolerancia absurda” en determinados temas. Esta “cultura bobalicona” nos ha llevado a tener un “Síndrome de inmunodeficiencia social; en España no producimos anticuerpos para enfrentarnos a enfermedades sociales” como puedan ser la corrupción o el abuso de alcohol.

El experto ha destacado que el número de adicciones actualmente ha crecido tenemos una cultura “adictiva” y ha defendido la necesidad de cambiarla. “No se trata de prevenir la droga sino de cambiar a una nueva cultura y dar recursos personales a los jóvenes” ha señalado.

Como investigador, Marina ha recordado que nuestras acciones y decisiones están determinadas por variables como son el premio, el castigo, el modelo a imitar, las creencias y las emociones, y ha destacado que tenemos que rearmar las estructuras emocionales y estructurar la personalidad desde niños para saber decir NO “ante una sociedad que nos presiona con el SI”.

García Aguado: “La mejor prevención es que acompañemos a nuestros hijos, que les demos nuestro afecto y nuestro respeto”

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“Hablar de talento, esfuerzo, perseverancia” esa puede ser la mejor campaña de prevención de las Drogodependencias. Así se ha pronunciado Pedro García Aguado, conductor del programa Hermano Mayor, durante su conferencia “La prevención de las Drogodependencias en la TV”.

Con el Aula Magna de la CEU-UCH llena de estudiantes, García Aguado ha compartido su experiencia desde los éxitos deportivos al fracaso en el mundo de la droga. Y ha reflexionado sobre por qué éxito y fracaso pueden ser dos grandes impostores, “porque aprendes más de las derrotas que de las victorias, porque el que fracasa alguna vez aprende a fuego lento, no deja de luchar”.

El conductor de Hermano Mayor ha defendido que hoy día “se ha roto la cultura del esfuerzo”, y ha defendido que la mejor prevención para nuestros hijos, para los jóvenes, es “decirles la verdad de las cosas, desde la experiencia real de otros, enseñarles a aceptarse como son y que crezcan conociendo la responsabilidad”. Pedro García Aguado ha señalado la necesidad de enseñarles desde niños a “confiar en ellos, a ser valientes de manera natural”, sin complejos, sin comparaciones con nadie.

“La mejor prevención no es una gran campaña, son pequeñas campañas para hacerles responsables de sus decisiones. Lo mejor es que acompañemos a nuestros hijos, que les demos afecto, hasta que tengan que decidir por ellos mismos”.

Las conferencias de Marina y García Aguado se han desarrollado en el marco de la XXIII edición de las Jornadas sobre Drogodependencias, organizadas por la Concejalía de Sanidad del Ayuntamiento de Valencia y la Universidad CEU Cardenal Herrera, con la colaboración de la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD), la Dirección General de Asistencia Sanitaria de la Conselleria de Sanitat, la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y la Universitat de València.

Estas jornadas, concebidas como una actividad para informar y formar a la población sobre cómo prevenir las drogodependencias, se han centrado este año en la importancia de la comunicación y la divulgación científica en la prevención de las drogadicciones.

En las sesiones celebradas en la Universidad CEU Cardenal Herrera, junto a las conferencias de Marina y García Aguado, se ha desarrollado la mesa redonda “El tratamiento de las drogas en los medios”, con las intervenciones de los periodistas especializados Laura Garcés (Las Provincias), Vicente Useros (El Mundo), Jaime Prats (El País) y Rafael Lázaro (Jefe de Gabinete de Comunicación Policía Local Valencia), moderados por Cristina Rodríguez Luque.

Además, las sesiones han incluido la conferencia “La relación entre la agenda mediática y científica en materia de drogodependencias” ofrecida por el Grupo de investigación de la Cardenal Herrera Comunicación, Análisis de campañas y del tratamiento Informativo en Prensa.

Vía: CEU

Quítele el móvil a su hijo y a ver qué pasa

El juez Calatayud alerta del incremento de los casos de niños que agreden a sus padres cegados por su adicción a las nuevas tecnologías

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Es un test muy breve: «Quítele el móvil a su hijo y a ver qué pasa». Lo ha ideado el magistrado Emilio Calatayud, titular del Juzgado de Menores 1 de Granada, y últimamente le está dando una notable difusión. La razón: la «preocupante» expansión de la adicción a las nuevas tecnologías entre los niños y los adolescentes. «He juzgado a algún chaval que prácticamente necesitaba fisioterapia porque tenía los dedos agarrotados de tanto guasapear», pone un ejemplo extremo el jurista.

Pero lo peor, y eso es lo que más alarma a Calatayud, es la forma en la que llegan ese tipo de casos a la fiscalía y los tribunales de Menores. «Nos traen a los chicos porque han agredido a los padres, pero en cuanto se escarba un poco aparece la adicción a los móviles, las tabletas, etc. Es decir, que esa adicción acaba generando violencia. Los padres quieren poner límites al uso de las nuevas tecnologías, retiran el móvil a sus hijos y ellos estallan. Pegan a los padres, y particularmente a la madre, Solo en una semana hemos tenido tres casos de este tipo. Y nos tememos que esto va a ir en aumento. Los agresores son tanto niños como niñas y pertenecen a familias que no suelen tener problemas de dinero ni de marginación», detalla el magistrado.

En estos supuestos, lo normal es que el juez imponga a los menores penas de internamiento, que es el castigo más severo al que puede enfrentarse un delincuente infantil o juvenil. «Pero la medida incluye tratamiento terapéutico para que se desenganchen del móvil, porque el móvil puede convertirse en una droga que, cuando se deja de suministrar, tiene su ‘mono’, el síndrome de abstinencia. Debemos tenerlo claro. Y no solo le ocurre a los menores: también a los adultos, pero ese no es mi campo…».

El juez Calatayud no habla por hablar. En los últimos tiempos ha procesado a chicos que, literalmente, se habían olvidado de dormir y orinaban en una botella para no separarse del teclado del ordenador. «Vamos a ver, cuando alguien se despierta por la noche y lo primero que hace es encenderse un cigarro, es evidente que es un adicto al tabaco. Sé lo que digo porque yo lo soy. Pues cuando un chaval se despierta de madrugada y lo primero que hace es coger el móvil para mirar los mensajes, también puede que sea un adicto a las nuevas tecnologías… O que está empezando a serlo», refiere el magistrado.

El experimento

En este sentido, Calatayud recomienda a los padres el experimento que se citaba al inicio de esta líneas: quiten «durante un día, o un fin de semana», el móvil a sus hijos para observar sus reacciones, «que vean a ver qué pasa».

Lo más probable, tranquiliza el jurista, es que no suceda nada inquietante: un pequeña rabieta y luego «algo de peloteo para que les levanten el castigo» antes de que venza el plazo. Incluso puede que ni eso. «La mayoría de los niños pasarán el ‘sarampión’ de las nuevas tecnologías sin dificultades, pero también habrá una minoría a la que le costará más y, en la medida de lo posible, conviene estar preparados».

Llegado a este punto, el juez Calatayud recuerda que él no es ni psiquiatra ni psicólogo infantil, pero agrega que su profesión le permite detectar los problemas emergentes cuando ofrecen su rostro más crudo, porque cuando un asunto llega a la justicia penal es que las cosas se han puesto verdaderamente feas. La adicción a los móviles, avisa el juez, encaja en esa descripción. Es lo que tiene estar en la línea del frente: que se ven llegar las ‘epidemias’ antes de que lo sean.

Con el aval de esa experiencia, el togado admite que, en materia de prevención, no hay soluciones mágicas. Ni tampoco drásticas. «Los que saben de todo esto mucho más que yo dicen que prohibir a los menores el uso de los móviles no serviría de nada. El debate está en si debería existir una edad mínima para utilizar el móvil. Como padre, siempre lo digo, yo pondría los 35 y que se lo paguen ellos. Pero como juez tengo que ser realista y creo que ya llegamos tarde para establecer edades, etc. Tenemos que convivir con las nuevas tecnologías y los padres debemos aprender todo lo que podamos para estar a la altura de los niños. O por lo menos, intentarlo. Tenemos que estar a su lado y poner límites, por supuesto».

En esta línea, Calatayud recomienda la lectura de las cláusulas del célebre contrato que una periodista experta en Internet planteó a su hijo, de trece años, cuando este le pidió que le comprase un móvil de última generación. Documento que incluimos en el libro Aprender a educar. El punto primero del documento redactado por la mujer decía así: «Este teléfono es mío. Yo lo compré. Yo lo pago. Yo te lo estoy prestando. ¿No soy la mejor?».

El segundo también era categórico: «Siempre conoceré la contraseña».

Pero quizá sea el último ‘mandamiento’ el que mejor resuma el talante con el que hay que enfrentarse a las nuevas tecnologías: «Te vas a confundir y te tendré que quitar el teléfono celular. Nos sentaremos a hablar sobre eso. Y empezaremos todo otra vez. Tú y yo estamos siempre aprendiendo. Y yo estoy en tu equipo. Nosotros estamos en esto juntos».

Vía: ideal.es/granada/

¡No, es NO!

Artículo de Rosa Maldonado sobre la conferencia Aprender a educar que se impartió en El Ejido el día 19 de noviembre.image

Más de una vez me han dicho eso de: ¡Cuándo seas padre (en este caso madre) comerás huevos! Y no le niego a nadie la mayor de que educar a un hijo no es que sea una tarea difícil si no complicadísima, y me quito el sombrero ante todos aquéllos que los hacen (mejor o peor), a su manera.

Como ya supondréis no tengo hijos pero me atrevo -a veces no acertadamente- a juzgar cómo la gente de mi alrededor educa a los suyos. Quizás el día de mañana sea yo quien me las tenga que tragar dobladas y recibir consejos de los demás, cosa que espero llevar bien porque las críticas no nos gustan a nadie.

Cada Navidad se me atraganta algún polvorón cuando salen en televisión niños que a muy temprana edad -incluimos adolescentes- muestran orgullosos que Papá Noel o los Reyes Magos -los súper papis- les han regalado una mega tablet de última generación o un smartphone que muchas veces ni el propio padre lo lleva. Por fin, ayer, me sentí entendida cuando Pedro García Aguado (más conocido por su faceta en la tele como Hermano Mayor) y Francisco Castaño (profesor de secundaria) que se encargan de ayudar a jóvenes con trastornos conductuales, desmotivados o fracaso escolar explicaron que la sobreprotección parental lleva los padres a darles a sus hijos todo pensando que de esta forma el amor de estos va a ser mayor sin tener en cuenta las consecuencias que tienen actos tan simples como REGALAR EN PROPIEDAD a un menor un arma tecnológica que puede hacer más daño del que pensamos. El IPAD/teléfono/ordenador debe ser de los padres que son quienes CEDEN a su hijo el uso bajo su tutela.

Las explicaciones, muy ilustrativas y difíciles de condensar en unos cuantos párrafos, eran muy elocuentes: “No por tener un coche se sabe conducir; hacer un hijo no es saber educarlo”, afirmaba García Aguado quien puso la propia educación de sus hijas (una redonda y otra cuadrada) como ejemplo práctico al igual que su compañero Castaño.

Si me permitís voy a resumir en algunas líneas las ideas más destacadas que yo extraje de esta interesante charla que nos puede servir a todos en algún momento de nuestra vida para la educación de nuestros hijos, sobrinos, nietos…

1. Sobreprotección.

No hacer sentir a los niños centro del universo, ya que a la larga termina pasando factura.
No se les puede dar todo pensando que así nos querrán más (móviles, tablets, televisión, juguetes…). Se pueden convertir en niños que no acepten la frustración y en un futuro tiranos que exigen cada vez más porque no aceptan un NO por respuesta. Hay que mantenerse firme en nuestras normas. Ejemplo: Una madre le da a su hijo fruta para merendar y él no quiere, quiere chocolate. La madre insiste pero el niño llora y patalea hasta que al final se sale con la suya y come chocolate.

2. No hay que ser padres guays. Ser guay para un hijo es tener a unos padres como colegas, y a los colegas no se les respeta porque no permites que te impongan normas. “Si no tenéis autoridad dejáis a vuestros hijos huérfanos”, afirman.

3. No ser padres autoritarios que griten y no escuchen a sus hijos aunque sean excusas lo que vayan a poner por cualquier ‘trastada’.

4. Modelo de educación idóneo. Los modelos educativos de padres autoritarios, sobreprotectores o guays generan en el menor frustración y violencia, lo que puede conllevar un acercamiento peligroso al mundo del alcohol y las drogas. El modelo educativo idóneo pasa, entre otros aspectos, por:

Poner castigos reales y no levantarlos bajo ningún concepto, ya que los castigos son necesarios.
No gritar.
En las decisiones importantes los padres se deben poner de acuerdo y no desautorizarse uno a otro ni cuando están separados. Unos padres permisivos cuando digan una vez que NO tendrán problemas con el hijo y a medida que crecen esta situación se agravará.
5. No hay que educar a todos los hijos por igual, ya que los caracteres son diferentes. Cuántas veces hemos escuchado a un padre decir eso de: “No sé por qué es mi hijo así con nosotros si los he educado a todos por igual y el resto no hacen estas cosas”.

6. Los padres deben obligar, poner normas y límites. Los hijos que tienen normas y límites se sienten seguros, la inseguridad la tienen si las sobrepasan.

Es bligación de un hijo recoger el plato de la mesa después de comer, llevar la ropa sucia al cesto…
Es norma que no puede coger la tablet u ordenador con internet hasta el fin de semana.
El límite es que sólo podrá utilizar internet 2 horas en el fin de semana.

7. El niño emperador. Si un niño se comporta mal es porque se lo hemos enseñado. Le hemos enseñado a salirse con la suya y a imponer siempre su voluntad. “Más vale una pataleta de un niño de 3 años que una en un adolescente de 18 que puede derivar en insultos e incluso en agresiones hacia los padres”, explican.

8. Educar en valores: Esfuerzo, respeto, responsabilidad y perseverancia.

9. Cuidado con las nuevas tecnologías. Si tu hijo tiene un móvil o una tablet no es suya, no se la regalas: SE LA CEDES, ya que de esta forma tú tienes el control sobre ese aparato.

Un niño o un adolescente no necesita un móvil dentro del colegio o instituto, se queda en casa y a la vuelta lo coge. Especial atención y cuidado con los ordenadores y redes sociales ya que a edades tempranas son focos donde de forma fácil coquetean con el mundo porno, tienen acceso a las drogas e incluso se utilizan entre los propios menores para acoso entre compañeros. Un ejemplo real es el de una niña canadiense menor de edad que envió un vídeo de sus pechos a su ‘novio’. El vídeo circuló por los chats y la niña se ha suicidado.

Como bien he dicho al principio, resumir una charla de dos horas en unos párrafos es muy complicado y más teniendo en cuenta todos los flecos que en ella se tocaron. Recomendaría a todo aquel que pudiera que asistiera a alguna de esas charlas con las que están recorriendo España o en su defecto leerse el libro ‘Aprender a educar’ de estos dos máquinas: Pedro G. Aguado y Francisco Castaño.

Gracias por abrir los ojos a la realidad porque la educación de los niños, adolescentes y futuros hijos serán quienes marquen la historia y, esperemos que el progreso, de este país.

Recordad, tal y como nos transmitieron Aguado y Castaño que “no hay fórmulas máginas para educar, simplemente hay que utilizar el sentido común”.

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Vía: http://rosamaldonado.bligoo.es

Conferencias en Fuentes de Ebro y Borja (Zaragoza)

PRÓXIMAS CONFERENCIAS APRENDER A EDUCAR EN FUENTES DE EBRO Y BORJA (ZARAGOZA)

ORGANIZA EL DEPARTAMENTO DE BIENESTAR SOCIAL Y FORMACIÓN DE DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE ZARAGOZA, DENTRO DEL MARCO DEL PROGRAMA DE PREVENCIÓN DE VIOLENCIA, CON EL OBJETIVO PRINCIPAL DE PREVENIR EL FRACASO ESCOLAR, TRASTORNOS DE CONDUCTA, VIOLENCIA FAMILIAR, VIOLENCIA DE GÉNERO Y CONSUMO DE DROGAS.

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