¡No, es NO!

Artículo de Rosa Maldonado sobre la conferencia Aprender a educar que se impartió en El Ejido el día 19 de noviembre.image

Más de una vez me han dicho eso de: ¡Cuándo seas padre (en este caso madre) comerás huevos! Y no le niego a nadie la mayor de que educar a un hijo no es que sea una tarea difícil si no complicadísima, y me quito el sombrero ante todos aquéllos que los hacen (mejor o peor), a su manera.

Como ya supondréis no tengo hijos pero me atrevo -a veces no acertadamente- a juzgar cómo la gente de mi alrededor educa a los suyos. Quizás el día de mañana sea yo quien me las tenga que tragar dobladas y recibir consejos de los demás, cosa que espero llevar bien porque las críticas no nos gustan a nadie.

Cada Navidad se me atraganta algún polvorón cuando salen en televisión niños que a muy temprana edad -incluimos adolescentes- muestran orgullosos que Papá Noel o los Reyes Magos -los súper papis- les han regalado una mega tablet de última generación o un smartphone que muchas veces ni el propio padre lo lleva. Por fin, ayer, me sentí entendida cuando Pedro García Aguado (más conocido por su faceta en la tele como Hermano Mayor) y Francisco Castaño (profesor de secundaria) que se encargan de ayudar a jóvenes con trastornos conductuales, desmotivados o fracaso escolar explicaron que la sobreprotección parental lleva los padres a darles a sus hijos todo pensando que de esta forma el amor de estos va a ser mayor sin tener en cuenta las consecuencias que tienen actos tan simples como REGALAR EN PROPIEDAD a un menor un arma tecnológica que puede hacer más daño del que pensamos. El IPAD/teléfono/ordenador debe ser de los padres que son quienes CEDEN a su hijo el uso bajo su tutela.

Las explicaciones, muy ilustrativas y difíciles de condensar en unos cuantos párrafos, eran muy elocuentes: “No por tener un coche se sabe conducir; hacer un hijo no es saber educarlo”, afirmaba García Aguado quien puso la propia educación de sus hijas (una redonda y otra cuadrada) como ejemplo práctico al igual que su compañero Castaño.

Si me permitís voy a resumir en algunas líneas las ideas más destacadas que yo extraje de esta interesante charla que nos puede servir a todos en algún momento de nuestra vida para la educación de nuestros hijos, sobrinos, nietos…

1. Sobreprotección.

No hacer sentir a los niños centro del universo, ya que a la larga termina pasando factura.
No se les puede dar todo pensando que así nos querrán más (móviles, tablets, televisión, juguetes…). Se pueden convertir en niños que no acepten la frustración y en un futuro tiranos que exigen cada vez más porque no aceptan un NO por respuesta. Hay que mantenerse firme en nuestras normas. Ejemplo: Una madre le da a su hijo fruta para merendar y él no quiere, quiere chocolate. La madre insiste pero el niño llora y patalea hasta que al final se sale con la suya y come chocolate.

2. No hay que ser padres guays. Ser guay para un hijo es tener a unos padres como colegas, y a los colegas no se les respeta porque no permites que te impongan normas. “Si no tenéis autoridad dejáis a vuestros hijos huérfanos”, afirman.

3. No ser padres autoritarios que griten y no escuchen a sus hijos aunque sean excusas lo que vayan a poner por cualquier ‘trastada’.

4. Modelo de educación idóneo. Los modelos educativos de padres autoritarios, sobreprotectores o guays generan en el menor frustración y violencia, lo que puede conllevar un acercamiento peligroso al mundo del alcohol y las drogas. El modelo educativo idóneo pasa, entre otros aspectos, por:

Poner castigos reales y no levantarlos bajo ningún concepto, ya que los castigos son necesarios.
No gritar.
En las decisiones importantes los padres se deben poner de acuerdo y no desautorizarse uno a otro ni cuando están separados. Unos padres permisivos cuando digan una vez que NO tendrán problemas con el hijo y a medida que crecen esta situación se agravará.
5. No hay que educar a todos los hijos por igual, ya que los caracteres son diferentes. Cuántas veces hemos escuchado a un padre decir eso de: “No sé por qué es mi hijo así con nosotros si los he educado a todos por igual y el resto no hacen estas cosas”.

6. Los padres deben obligar, poner normas y límites. Los hijos que tienen normas y límites se sienten seguros, la inseguridad la tienen si las sobrepasan.

Es bligación de un hijo recoger el plato de la mesa después de comer, llevar la ropa sucia al cesto…
Es norma que no puede coger la tablet u ordenador con internet hasta el fin de semana.
El límite es que sólo podrá utilizar internet 2 horas en el fin de semana.

7. El niño emperador. Si un niño se comporta mal es porque se lo hemos enseñado. Le hemos enseñado a salirse con la suya y a imponer siempre su voluntad. “Más vale una pataleta de un niño de 3 años que una en un adolescente de 18 que puede derivar en insultos e incluso en agresiones hacia los padres”, explican.

8. Educar en valores: Esfuerzo, respeto, responsabilidad y perseverancia.

9. Cuidado con las nuevas tecnologías. Si tu hijo tiene un móvil o una tablet no es suya, no se la regalas: SE LA CEDES, ya que de esta forma tú tienes el control sobre ese aparato.

Un niño o un adolescente no necesita un móvil dentro del colegio o instituto, se queda en casa y a la vuelta lo coge. Especial atención y cuidado con los ordenadores y redes sociales ya que a edades tempranas son focos donde de forma fácil coquetean con el mundo porno, tienen acceso a las drogas e incluso se utilizan entre los propios menores para acoso entre compañeros. Un ejemplo real es el de una niña canadiense menor de edad que envió un vídeo de sus pechos a su ‘novio’. El vídeo circuló por los chats y la niña se ha suicidado.

Como bien he dicho al principio, resumir una charla de dos horas en unos párrafos es muy complicado y más teniendo en cuenta todos los flecos que en ella se tocaron. Recomendaría a todo aquel que pudiera que asistiera a alguna de esas charlas con las que están recorriendo España o en su defecto leerse el libro ‘Aprender a educar’ de estos dos máquinas: Pedro G. Aguado y Francisco Castaño.

Gracias por abrir los ojos a la realidad porque la educación de los niños, adolescentes y futuros hijos serán quienes marquen la historia y, esperemos que el progreso, de este país.

Recordad, tal y como nos transmitieron Aguado y Castaño que “no hay fórmulas máginas para educar, simplemente hay que utilizar el sentido común”.

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Vía: http://rosamaldonado.bligoo.es

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