Cuando le dices no a un hijo le enseñas a tolerar la frustración y forjas su carácter

La Escuela de Padres de IDEAL estrenó ayer el año con un lleno absoluto gracias al televisivo ‘hermano mayor’ Pedro García Aguado, acompañado por el profesor Francisco Castaño, un cóctel perfecto que disfrutaron más de setecientas personas en un Parque de las Ciencias que se quedó pequeño.

Tras llenarse el auditorio (entrada libre con invitación), el Parque habilitó dos salas más para que quienes así lo quisieran pudieran seguir la charla a través de sendas pantallas. También se llenaron. La conferencia a dos voces sobrepasó las dos horas y media largas y los invitados permanecieron otra hora más dentro del recinto, firmando libros y departiendo con los asistentes.

¿Qué tienen Pedro García y Francisco Castaño para desatar ese furor una tarde lluviosa de viernes? Tirón, mucho tirón, y ‘feeling’ entre ellos, y una conexión casi eléctrica con el público, que los recibió y despidió con aplausos.

Al ‘hermano mayor’ le sobran las presentaciones así que él mismo se encargó de hablar de su compañero en el escenario. Francisco Castaño ha pasado ocho años lidiando con los alumnos que nadie quiere. «Gente que reventaba las clases, igual que en mi programa pero sin cámaras», apuntó Pedro García. Se conocieron cuando el exwaterpolista fue a dar una charla a su instituto y aquel día empezó a germinar un proyecto que ahora se llama ‘Aprender a educar’ (aprenderaeducar.org) que no es otra cosa que un entrenamiento para familias con dificultades.

«Las escuelas de padres como esta son necesarias porque no por tener un hijo ya sabemos educar. Ellos se dan cuenta y se apoderan de nosotros», reflexionó Francisco Castaño, antes de recordar que se ha pasado en muy poco tiempo de un sistema autoritario a otro demasiado ‘divertido’ en el que no hay deberes. «De la letra con sangre entra a aprobar sin sudar», resumió Pedro García.

Este sistema, sin normas ni límites por miedo a que los hijos se traumaticen ha desembocado en una educación que crea tiranos en potencia. «Antes se cenaba lo que había en casa. Ahora se hacen 17 platos para que el niño cene lo que quiera y al final no le gusta ninguno», agregó Castaño.

El ‘hermano mayor’ recordó al juez de menores Emilio Calatayud -coordinador de la escuela y ausente ayer por problemas de agenda- al citar el artículo del Código Civil que establece la obligación de los hijos de obedecer, respetar y liberar las cargas del hogar. «Por aplicar esa ley no nos convertimos en unos dictadores», expuso. Educar no es consentir, sino ayudar a que el hijo madure. Los conferenciantes abordaron asuntos candentes como el uso de las nuevas tecnologías. «Por Internet pueden acosar y ser acosados. Es tarea de los padres supervisar. El ordenador debe estar en el salón», sugirió Castaño.

Tipos de padres habituales

El docente y Pedro García mostraron los cuatro tipos de ‘padres’ más habituales. El autoritario, el sobreprotector, el colega y el conciliador. El primero grita demasiado y, al no dejar que su hijo se explique, este seguirá haciendo lo mismo. El segundo justificará siempre a su hijo, que a la larga se convertirá en manipulador y mentiroso. «Cuando de mayor le quite alguien la razón, se sentirá perdido. Sobreproteger no es querer más. ¿Acaso va a ir el padre a abroncar a su jefe el día que tenga un problema en el trabajo».

El padre colega lleva a su hijo a no respetar ninguna norma. «Si eres el colega de tu hijo, te pones a su nivel y nunca te respetará. Los niños necesitan referentes y si no te respetan nunca lo serás», subrayó García. Los conciliadores son los que, ante un conflicto, dejan a sus hijos explicarse y después toman las decisiones por su bien aunque los niños no las entiendan. «Hay que actuar de ese modo. Si lo hacemos bien, es difícil tener problemas con tus hijos», añadió.

La manera de educar a un niño nunca se coloca en el centro del debate de las parejas. «Nunca se habla de cómo queremos educar a los hijos y es una conversación que las parejas deben tener. Si no hay consenso entre los padres, los niños aprovechan esa grieta, que puede agrandarse en el caso de que los padres se separen», explicó el profesor Castaño.

En otro momento de la extensa conferencia, el ‘hermano mayor’ resaltó la importancia de decir no. «Cuando le dices no a un hijo le enseñas a tolerar la frustración. Le están forjando su carácter. Comprar a un hijo consintiéndole todo puede acabar convirtiendo al niño en un tirano», argumentó.

Normas y límites

Las normas y los límites aparecen también como un elemento clave en la formación. «Si no ponemos normas y límites, creamos a discapacitados sociales y a adultos inseguros. Las normas y límites han de estar ahí siempre. No se puede dejar que nos ganen la batalla porque si no, nunca podremos llevarlos al redil», consideró Castaño, que aportó una recomendación: «A los niños hay que darles los motivos de nuestras decisiones pero no tratar de que las entiendan. Ya lo harán cuando sean mayores».

García y Castaño insistieron en la necesidad de ‘administrar’ refuerzos positivos cuando los hijos se comporten bien, pero sin premiar lo que debe ser obligatorio. «Decirle a un hijo que uno está orgulloso de él es lo mejor que se le puede decir», sentenció el ‘hermano mayor’, que desglosó junto a Castaño los valores del esfuerzo, el respeto, la responsabilidad y la perserverancia como ingredientes imprescindibles para que los hijos sean felices, el verdadero motor de la educación.

Vía: http://www.ideal.es/granada/201501/31/cuando-dices-hijo-ensenas-20150131023622.html

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