Fomenta la imaginación de tus hijos

– Contar cuentos y no decirles el final sino incentivar para que ellos se inventen uno, es una forma muy fácil y práctica de trabajar la imaginación con los niños.

– No ocupes todo su tiempo con actividades preestablecidas, deja tiempo para que haga cosas que le apetezcan. Para ello va bien que se aburran, así deciden por ellos mismos que han de hacer.

– Los juguetes son necesarios, pero también conviene que juegue con objetos poco complejos como cajas, papeles. Cuanto más sencillos sean los juguetes, más imaginación se genera.

– Los juegos de construcción o montaje de piezas son muy buenos para potenciar la imaginación. Pero sin que siga las instrucciones o modelos. Que los piense él es mejor.

– Limita el tiempo que pasa delante de la televisión y videojuegos. Estos al contrario que potenciar la imaginación, se basan en escenas, imágenes y resultados preestablecidos o con patrones, que al aprenderlos ya solo los han de repetir.

– Disfrazarse es algo que les gusta mucho a los niños, no les compres el disfraz hecho, eso les hace centrarse en el personaje. Si tienen un disfraz de tortuga ninja, jugarán a ser tortuga ninja. Con un pantalón y una camisa vieja, pueden disfrazarse y ser varios personajes.

– Dibujar y pintar es muy bueno para los niños, a veces expresan cosas que sencillamente hablando no pueden. También expresan su visión de las cosas libremente. Una libreta y un estuche con pinturas es una buena herramienta que todos los niños han de utilizar a menudo.

– No lo lleves siempre con un juguete en la mano, sobre todo si sales al parque o a hacer actividades al aire libre. Las oportunidades de hacer cosas diferentes y con objetos diferentes, aumentan en estas situaciones.

Pedro García y Francisco Castaño

Si tienes problemas con la conducta de tu hijo o hija nos puedes llamar al 666 777 049

Derechos y deberes de los hijos.

Los errores que los padres y madres cometemos más a menudo y que no favorecen el cumplimiento de los deberes de los hijos son:

– Decirle a nuestros hijos que la casa donde viven es suya.

– Decirles que cuando cumplan 18 años podrán hacer lo que quieran.

– Dejarles manejar el mando de la tele siempre, sin que podamos usarlo nosotros.

– Recogerles siempre los juguetes, su ropa, la mesa, la habitación donde duermen, limpiar lo que ensucian.

– No poner horarios claros de entrada y salida.

– Dar un juego de llaves de la casa sin antes haberles enseñado a ser responsables.

– Hacerles creer que pueden hacer todo aquello que les dé la gana sin que haya ninguna consecuencia.

– Hacerles creer o dejar que se crean el centro del universo.

Etc.

Si queremos que puedan disfrutar de los derechos sin que se eximan de cumplir sus deberes, deberemos:

– Explicar muy bien, desde muy pequeños a nuestros hijos cuales son sus deberes y qué ocurrirá si no cumplen con ellos.

– Para nada decir que cuando sean mayores de 18 harán lo que quieran, es mentira, cuando cumples 18 años es cuando aún más tienes es la obligación de cumplir ciertas normas para seguir gozando de ciertas comodidades ¿o es que muchas y muchos de los que leéis este post y sois mayores de edad vais por ahí haciendo lo que os da la gana? ¿verdad que no? Aunque a veces os apetezca y mucho!!

– Educar conlleva frustrarse, al igual que madurar significa darse cuenta de que, la mayoría de las veces, las cosas no son como uno quiere y hacer según que cosas o tener según que comportamientos conlleva consecuencias y algunas de estas consecuencias no son agradables. Por lo tanto deberemos educar a nuestros hijos en ese principio de realidad y es bueno para ellos oír la palabra NO, de vez en cuando.

– Hacerles entender que, aunque les queramos mucho, eso no significa que pueden hacer todo lo que les venga en gana y hay que hacerles entender que el hogar donde viven tiene unas normas de obligado cumplimiento, unos límites negociables, si me aprietas, pero que sobre todo, es el lugar que nosotros los padres y madres les facilitamos para su bienestar, desarrollo y preparación para que el día de mañana ellos sean capaces de valerse por si mismos. No es una pensión, un hostal, un hotel, es un hogar donde todos participamos, cada uno, según sus posibilidades como bien especifica el Código Civil.

– Los castigos no sirven de nada, las explicaciones, marcar claramente unas normas, unos límites y las consecuencias del no cumplimiento hará que nuestros hijos se sientan más seguros, sabrán hasta donde pueden llegar, se las intentarán saltar, sobrepasarán los límites impuestos o negociados, pero asumirán las consecuencias.

Hay que enseñarles desde muy pequeños. La responsabilidad se educa, los valores también. Cuando se llega a cierta edad y la educación o el no tener claro sus derechos y deberes es la causa de, lamentablemente, que las cifras de las estadísticas relacionadas con la violencia filioparental en lugar de disminuir, vayan en aumento.

Como ir a una en la educación de los hijos.

– Una formación como padres, acudiendo a la escuela de padres del colegio de los niños o bien apuntándose a algún curso, bien presencial o bien on line, ayuda a unificar criterios y facilita ir a la una. Por supuesto a estos cursos han de ir padre y madre juntos.

– No discutir en presencia del hijo, en algunos casos les hace sentir culpables y en otros pueden usarlo para conseguir aquello que quieren.

– No culpabilizar a los hijos de las discusiones con tu cónyuge, aunque la razón de la discusión sea por algún motivo relacionado con el niño, él no es el culpable del desacuerdo de los padres.

– Antes de establecer las normas para los hijos, háblalo con tu pareja y llega a acuerdos para ir a la una. Recuerda que negociar es ceder y sobretodo te has de olvidar del orgullo. El objetivo es conseguir lo mejor para el hijo.

– Siempre que se pongan normas, se han de indicar también qué consecuencias tendrá el incumplimiento de esas normas. Así, sí se salta alguna, se aplica la consecuencia y se evitan discusiones.

– No criticar al otro progenitor en presencia de los niños. La idea es que vea a los padres como un equipo que van a la una. Recordad que los hijos hacen lo que ven y asimilará normal criticar a otras personas. Además se le quita la autoridad al cónyuge, por lo que le será más difícil que el hijo le respete.

– No desautorizar al padre o madre en presencia del hijo o hija. Se le está quitando una autoridad que se va a necesitar en la educación de los hijos.

Para evitar que tu hijo te mienta

– Los hijos han de tener unas normas y responsabilidades claras y concisas. Hay algunas que se podrán negociar, pero otras no, lo han de tener claro los hijos y los padres. Ante el incumplimiento de alguna de estas, no se ha de reaccionar con gritos ni con castigos desmesurados. Lo mejor es tener unas consecuencias, que sabrán previamente al ponerles la norma, y mantenerse firme con la aplicación de estas.

– Las consecuencias no han de ser dolorosas, basta con que sean poco gratificantes y siempre las mismas ante situaciones iguales.

– Una buena comunicación con ellos, favorecerá entender el motivo por el cual han mentido y así no acusarlo sin argumentos. Es mejor que ellos sepan que preferimos la verdad y que ante cualquier situación, se ha de buscar una solución dialogada antes que mentir.

– No usar la mentira habitualmente, se ha de recordar que aprenden más con lo que hacen los padres, que con lo que les dicen. Si estos mienten, los hijos tienen la excusa perfecta.

– Darle confianza a los hijos y estar preparados para escuchar cosas que no van a gustar, ayudará a que los hijos hablen con los padres de las cosas que les ocurren, evitando mentir.

– Cuando son pequeños se ha de dejarles claro cuál es la diferencia entre mentira y verdad. No reírle las gracias cuando usa pequeñas mentiras incluso jugando. Decir la verdad es un hábito y como todos se ha de enseñar.

– Muestra interés por las cosas que le interesan a él, esto ayuda a que mejorar la relación y a sentirse comprendido por los padres. Les ayuda a decir la verdad, ya que no se siente juzgado

Nuestro método

Cada vez hay más casos de adolescentes con mala conducta. Los padres se sienten impotentes ante estas situaciones y sobre todo, y en muchos casos, culpables por no poder atajarlas. Estos chicos y chicas necesitan apoyo terapéutico, pero los padres necesitan saber como actuar en el ámbito conductual.

Mejorar la comunicación con los hijos, mantener una buena relación con ellos, hacer que cumplan con sus normas y que no se salten los límites, es algo difícil de conseguir cuando no existen problemas de conducta. Así que en los casos en los que estos problemas ya han aparecido, todavía mucho más. Pero como padres se ha de intentar hacerlo, sin que se generen conflictos. Ya que esto ayuda a los hijos e hijas a sentirse más seguros y sobre todo a que exista un clima aceptable en casa. Y siempre teniendo en cuenta que no son malos chicos, se comportan mal. Y es así porque no saben hacerlo de otra forma. Sabemos que es muy duro, pero cuando se ve que el hijo se sale demasiadas veces con la suya, o bien los padres se sienten impotentes para conseguir que cumplan con sus responsabilidades, es necesario pedir ayuda, tengan la edad que tengan. En la prevención está la clave en la mayoría de los casos.

Por otro lado está el tema de los trastornos o patologías que algunos de estos chicos o chicas tienen diagnosticados. Independientemente de estos, las habilidades de los padres para actuar en estos casos, aun se hacen más imprescindibles.

En la familia existen dos partes, los hijos necesitan esa ayuda terapéutica, pero los padres son parte activa y en función de como actúan, la respuesta del hijo varia. Con nuestro método hacemos una breve formación a los padres y les damos herramientas y pautas, así como un apoyo y guiado, para que sepan como actuar cuando en casa tienen este problema.